El significado de la Medicina del Cóndor o el Águila
- Alejandra Naranjo
- 3 oct 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 26 dic 2025

La Medicina del Cóndor y el Águila para Integrar nuestro "Humano Puente"
En el camino de la sanación de raíz, existen momentos donde necesitamos dejar de mirar el detalle del suelo para elevar el vuelo. Tanto el Cóndor como el Águila, las aves de vuelo más alto en la cosmovisión andina, nos regalan la medicina de la perspectiva: la capacidad de ver el Plan Mayor.
Como médica y caminante de estos senderos, entiendo que para convertirnos en ese "humano puente" (ese ser que une lo terrenal con lo divino, lo científico con lo sagrado), necesitamos atravesar cada una de nuestras envolturas. No podemos saltarnos pasos; debemos habitar desde nuestra capa más material (el cuerpo físico, los síntomas, la biología) hasta la más sutil (nuestro espíritu y conexión con la Fuente).
Patricio Guerrero Arias, en su profunda obra "La Chakana del Corazonar", nos invita a entender que integrar no es solo "saber", sino sentir cuál es nuestro propósito en este mundo. Se trata de tomar con fe lo que nos corresponde y, desde esa conciencia elevada, preguntarnos: ¿Qué aporte voy a dar en retribución consciente a esta Tierra que me nutre?
Transformar el Sufrimiento en Compost
Una de las enseñanzas más bellas de estas aves es su capacidad de transformar la carroña en compost. El Cóndor no rechaza lo que está muerto; lo transmuta. De la misma manera, nuestra medicina personal consiste en elevar nuestros sufrimientos, trascender la esfera material y aceptar el mundo tal cual es, más allá de la dualidad del "bien" y el "mal".
Al elevar el vuelo, el sufrimiento por lo transitorio se disuelve. Nos descubrimos limitados en un cuerpo, pero infinitos como creadores de realidad. Al usar la palabra con la verdad y habitar el "buen vivir", nos convertimos en esa partícula creadora que vuelve al origen, siendo el origen mismo de todas las cosas.
Práctica de Observación: Del Sentimiento de Separación a la Completitud
Te invito a realizar un ejercicio de narrativa interna y observación somática muy simple. Busca un lugar tranquilo, siéntate con la espalda erguida (honrando tu eje) y cierra los ojos.
Momento 1: La Ilusión de la Separación
Trae a tu mente un momento en el que te hayas sentido solo/a frente a tus problemas, compitiendo, o sintiendo que el mundo es un lugar ajeno y hostil.
Observa: ¿Cómo se siente tu plexo cardíaco? ¿Hay opresión? ¿Cómo es tu respiración? ¿Qué palabras te dice tu diálogo interno?
Nota: Este es el estado donde la autoexigencia y el cortisol dominan la narrativa.
Momento 2: La Certeza de la Unidad
Ahora, respira profundo y conecta con el principio básico del So Ham (Yo Soy). Imagina que tus pulmones respiran el mismo aire que los árboles, que tu sangre late al ritmo de la tierra y que eres una célula indispensable del gran cuerpo del Universo.
Observa: ¿Qué cambia en tu cuerpo al convencerte de que eres parte del todo? ¿Se suavizan tus hombros? ¿Se expande tu pecho? ¿Cómo se siente saber que no tienes que "hacer" nada para pertenecer, porque ya eres?
So Ham: El Verbo que nos Integra
Cuando retomamos el principio del So Ham El yo soy , ya estamos sobrevolando el Plan Mayor. En ese instante, dejamos de ser víctimas de las circunstancias para ser los creadores de nuestra realidad. El gozo surge naturalmente no porque todo sea perfecto, sino porque nos reconocemos integrados.
La fuerza que nos habita es insuperable: es la vida misma. Al entregarnos a ese pacto con la vida, el sufrimiento por lo que cambia se transforma en paz por lo que permanece: la luz luminosa y vital que es perenne en nuestro centro.
¿Te gustaría que en nuestra próxima sesión trabajáramos en cómo sostener esta mirada de "alto vuelo" cuando los desafíos cotidianos intentan bajarte al terreno de la dualidad?
Que este vuelo te encuentre en paz. Namasté.

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