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Cómo evitar llegar al Extremo o Desborde de tu Mente o tu Cuerpo Físico

Durante mi práctica como médica aprendí a leer cuales son esos momentos previos que suceden antes de que rocemos el desborde mental o físico y te cuento cómo darte cuenta para evitarlo y tomar acción antes de que esto suceda.



Antes que nada quiero que sepas que el camino de la enfermedad es posible, que también es un camino de autodescubrimiento que nos lleva a encontrarnos cuando buscamos resignificar la historia propia y de los desafíos que superamos a diario cuando nuestro cuerpo nos para. Emprender la búsqueda del bienestar es desafiante pero también con muchas luces, y no quisiera minimizar esas luces, que sí se consiguen en el andar de la enfermedad con consciencia. (Pero eso lo veremos en un próximo artículo).


Hoy vamos a hablar del momento previo a tocar la zona del desborde y que la mayoría de nosotros sabemos reconocer e incluso percibimos en nuestros estados de disconfort. En general existen algunos bemoles en los cuales me interesa ahondar para que lo llevemos al siguiente nivel y avancemos con esa alerta que se enciende ahí y que muchas veces apagamos o dejamos de lado para un mejor momento.


A menudo, en consulta o en los espacios de salud consciente que comparto, encuentro dos tipos de personas, seguramente habrá mas, pero hoy quiero ahondar esas personas para que mires en cual te identificas y te voy a contar también, un poco de mi proceso y en cuál me identifico yo misma, para que desde ese plano exploremos las herramientas que nos ayudarán a mejorar y encontrarnos con nuestro bienestar y plenitud de una manera mas auténtica y sostenible.


Un tipo de persona viene de lo que denomino las "generaciones del otro paradigma", habitualmente son personas entre los 25 y 35 años de edad que están en el plan de romper con las miradas y haceres de las generaciones anteriores y que vieron que ya no sirve mas, comprenden que deben cambiar la estructura y ser partícipes de su salud, implementan las herramientas con constancia y confían en la guia, pero sobre todo, toman acción. Se observan en esos puntos claves donde el desborde es posible, perciben con mas facilidad las instancias donde los síntomas y los malestares se empiezan a instalar y buscan una explicación integrada de sus dolencias físicas y mentales.

Estas personas son más pasibles de saltarse mas facilmente instancias dolorosas del camino, porque no esperan al desborde o el extremo de las situaciones, sino que toman acción y buscan ayuda con una tendencia mas acertada porque vieron y percibieron cómo las generaciones anteriores pusieron más por delante otros valores que el autocuidado y el bienestar.

De hecho, es mucho mas fácil para ellos las prácticas de bienestar desde lo preventivo y promoción de la salud y que así mismo no llegan al estallido del desborde físico y mental, donde el camino es mucho mas difícil y largo.


El otro tipo de persona, es el grupo que nomino los "bisagras del viejo paradigma", personas entre 35 a mas de 65 años que en general somos las personas que entramos al mundo de la armonía, el bienestar y la respuesta integral porque pasamos por muchos desbordes y estallidos continuos donde nuestra capacidad de adaptación al medio y al estrés se vio sumamente comprometida, destruida y golpeada, lo que nos empujó a la búsqueda de mejores respuestas, cambios y trasformaciones y que vemos el camino mas complicado, un tanto mas difícil, y hasta me atrevo a decir, que esperamos a que esto suceda para tomar cartas en el asunto para actuar en post de nuestra vida, hacer una pacto con ella, revalorizarla y cuidarla. Somos los que llegamos porque de alguna manera no quedo otra que cambiar, reconstruir y reescribir nuestra historia de dolor. Somos los que finalmente tomaremos esas riendas, caminaremos bajo la bandera de la resiliencia porque la enfermedad también es un camino posible. De ese camino vengo yo misma, de atravesar esas aguas profundas y bucearlas, de mirarme en mis heridas, del dolor físico, pero sobre todo, mental que me llevó al desborde donde me vi obligada a parar.


¿Qué tienen estos dos tipos de personas en común? Primero que son altamente sensibles, necesitan ayudar a otros, se comprometen con otros y tienen un alto compromiso y entrega por los demás y el mundo en general, hacen que vivir para otros sea mucho más fácil. Por otro lado, son personas con un alto grado de exigencia en lo físico, emocional, o de competencia laboral, de alto rendimiento intelectual, pueden ser multitasking e incluso pasan muchas más horas de lo recomendado en el trabajo, estudios o tareas de la casa para resolverlo todo a la perfección y con un altísimo nivel de excelencia a coste de un alto desgaste físico y emocional.


Por eso, la zona de desborde puede no ser escuchada o atendida por esas personas que están al cuidado de los demás. Si en tu cabeza el autocuidado te empieza a sonar a "no, este no es el momento, no estoy en ese nivel tan comprometido, no tengo dinero para hacer esa inversión en mi, si el autocuidado y el bienestar te parece algo que te darás como un lujo de vacaciones, cuando venga la jubilación o cuando termines con los arreglos de la casa, consigas un mejor trabajo, tengas más tiempo, los niños terminen la escuela, después que me divorcie, cuando viva sola, cuando me mude, etc.": Sos de las personas que les cuesta ver o leer la zona de desborde.


Por eso, acá te dejo algunos signos de alarma para que tengas en cuenta y reconozcas esta zona mucho antes de que llegue la explosión o el extremo; porque si algo me ha enseñado mi propia caida es a levantar a los demás, pero sobre todo, a decirte con amor y a tu proceso o camino "Hola, por ahí no vayas, que esta muy embarrado como para salir totalmente ileso despues".


Alarmas que debemos conocer:

  1. cansancio extremo en el cuerpo pero la cabeza sigue conectada en mil actividades y tareas a la vez,

  2. insomnio o dormir mucho mas horas de lo que estás acostumbrado,

  3. aumento de peso o descenso no explicado,

  4. ansiedad que se asocia al alimento, las redes sociales, trabajo y actividades como el ejercicio físico extremo que lleva a lesiones, abuso de sustancias.

  5. mala relación con el alimento

  6. falta de energía o oleadas de energía que luego producen agotamiento extremo.

  7. sensación de tener que hacer muchas cosas al mismo tiempo o que no te alcanza el dia

  8. procrastinar las cosas que te hacen bien como estar en la naturaleza, compartir con amigos o familia, descansar y tener momentos de ocio

  9. dificultad para estar en silencio o a solas contigo mismo

  10. te quedas mas horas de las que deberías trabajando en algo o en tu lugar de trabajo

  11. complaces a todo el mundo

  12. la gente piensa que no necesitas ayuda en nada porque siempre resuelves todo sola

  13. tienes ataques de ira porque te guardaste demasiado por mucho tiempo

  14. tienes dificultad para expresar tu necesidades físicas, mentales y emocionales

  15. eliges aislarte cada vez más

  16. no tienes personas que te acompañen o en quien confiar

  17. te sientes sola contra el mundo

  18. sientes demasiada presión, exigencia, te cuesta la crítica

  19. sientes que tienes problemas con la autoridad

  20. no sabes poner limites sanos

  21. encuentras que no estás satisfecha al cien por ciento con tu vida

  22. encuentras que te falta realizarte en algunos aspectos de tu vida como: trabajo, nivel de energía, conexión espiritual, naturaleza, aspecto mental, emocional, medio ambiente donde te desarrollas, vínculos

  23. sientes que estás atravesando un falta coherencia y alineamiento entre lo que sientes, piensas y haces

  24. estas observando que tu cuerpo no asimila bien el alimento, la comida te cae mal, te sientes intoxicado.

  25. tu libido disminuye considerablemente o utilizas el encuentro sexual para drenar tu energí y olvidar lo que te pasa


Estos son algunos ejemplos, pero hay muchas mas alarmas en nuestro sistema que se pueden mencionar, si te identificas con alguna de estas situaciones podrías estar en la zona de desborde y es importante que tomes algunas acciones antes.


Primero observa si es posible para ti parar y tomarte algún descanso. Date tiempo para el silencio, para ordenarte y reacomodar tu sistema y darle espacio a habitar las emociones, bajar el estrés y volver a tu centro. Puedes complementar esto con: prácticas de enraizamiento, yoga, danza, caminatas por la naturaleza y alguna desintoxicación para limpiar tus canales.


Segundo pide ayuda profesional que te guíe para reubicar tu horizonte, cambiar los estilos de vida que te están llevando por el camino de la disarmonia mente, cuerpo y alma. Busca un profesional o terapeuta de confianza y date ese espacio de sanación en el momento justo antes de que todo estalle, porque de esa manera te evitaras largos periodos de frustración e insatisfacción, evitarás que el proceso de sanación sea mas lento y doloroso. Además, obtendrás el beneficio de no haber llegado al agotamiento completo con lo que podrás retomar mas rápido tus actividades diarias, volverte mas eficiente y eficaz con tus decisiones y acciones.


Finalmente, si no sabes por dónde empezar te propongo una llamada de claridad gratuita para que conozcas mis servicios uno a uno donde puedo acompañarte en el proceso de sanar condiciones de salud, de adaptarte y emprender una nueva vida, de redireccion y reconexión con tu proceso para que recuperes el potencial de trasformación de tu vida y el bienestar que estas buscando.










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